Aceites Valderrama es sinónimo de compromiso con la excelencia. Desde la selección de las aceitunas hasta el proceso de extracción, cada paso es llevado a cabo con meticulosidad y dedicación. Los aceites resultantes son auténticas expresiones de la calidad del fruto y la destreza artesanal. Todos los productos de Aceites Valderrama son aceites de oliva virgen extra prensados en frío, un proceso que se lleva a cabo a 19 grados Celsius. Ninguno de estos excepcionales aceites supera el 0,2% de acidez, asegurando así la más alta calidad en cada gota. Además de los aceites, la marca ofrece una cuidadosa selección de condimentos, entre los cuales sobresalen la ORIENTAL COLLECTION y la línea SABORES Y AROMAS CERCANOS, ambas diseñadas en colaboración con el reconocido chef Alberto Chicote.

Almazara Finca Cotanillo

La historia de Aceites Valderrama

La familia Valderrama se ha dedicado al cultivo de los olivos desde 1853. En 1920, el abuelo del fundador de la empresa inauguró la primera fábrica de aceite de oliva en la finca de la familia. José Ignacio Millán Valderrama, anteriormente vinculado al mundo ITC durante 31 años, decidió apartarse en el año 2000 para conectar con sus raíces y perseguir con determinación su sueño: «Crear el mejor aceite de oliva virgen extra».

Con el propósito de alcanzar su ambicioso objetivo, José Ignacio Millán Valderrama amplió la finca heredada en Montilla y adquirió una nueva en La Pueblanueva, cerca de los Montes de Toledo, a una hora de Madrid en coche. Durante un periodo significativo, invirtió más de 8 millones de euros en la modernización de ambas propiedades, implementando torres de alta tensión e instalaciones de irrigación integral. En colaboración con un ingeniero mecánico, desarrolló un innovador método de producción de aceite de oliva, lo que resultó en la creación de instalaciones de producción absolutamente revolucionarias.

Finca Cotanillo

El proceso de elaboración

En Aceites Valderrama, la producción de aceites se distingue por su enfoque exclusivamente monovarietal, reservando las mixturas únicamente para lograr coupages equilibrados destinados a elaboraciones culinarias específicas.

La recolección de las aceitunas se lleva a cabo con buggies equipados con brazos vibratorios, que sacuden los árboles para hacer caer los frutos sobre mantas estratégicamente ubicadas. El fruto recién recolectado se transporta rápidamente a la tolva de recepción, con una capacidad de aproximadamente 2,000 kg (a diferencia de las grandes cooperativas que pueden llegar a 10,000 kg), evitando cualquier tiempo de almacenamiento que pueda dar lugar a defectos en el producto final, como moho o atrojado.

La tolva, con una vibración inicial para limpiar ramas, dirige las aceitunas hacia las cintas transportadoras que las llevan a la zona de lavado. Aquí, el proceso incluye ventiladores para eliminar hojas y polvo, despalilladoras para quitar ramas y una lavadora de burbujas (jacuzzi) para una limpieza profunda. Luego, la aceituna limpia se eleva hacia la pesadora, incorporando un sistema de tornillo sin fin y ventiladores para asegurar que llegue lo más seca posible y evitar emulsiones en la pasta durante el batido.

La pesadora separa partidas de 150 kg, que caen en la tolva para su posterior control y cálculo del rendimiento de aceite. Posteriormente, la aceituna se transporta a un molino de dos martillos donde se tritura con el hueso, realizando una molturación menos agresiva al machacarla dos veces.

La fase crucial del proceso es el batido de la pasta a baja temperatura, donde se lleva a cabo la extracción en frío, cumpliendo con la legislación de realizarlo a menos de 27 °C. En Aceites Valderrama, este batido se realiza a 19 °C para preservar las cualidades del néctar, obteniendo menos aceite pero de calidad superior y altamente aromático. A medida que se bate la pasta, las gotículas de aceite se unen para formar la capa de aceite. En grandes cooperativas, la temperatura de batido puede llegar a 35 °C, generando procesos de oxidación y deterioro de los componentes del aceite.

Tras el batido, se procede a separar la parte líquida (aceite y agua) del orujo sólido. El vibrofiltro elimina restos de hueso y suciedad sin recurrir al filtrado, práctica rechazada por Aceites Valderrama para preservar las propiedades organolépticas y proteínas del aceite.

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La centrifugación horizontal en el decánter separa el aceite y el agua, enviando el aceite a decantadores donde reposa durante aproximadamente un día, inyectándose nitrógeno para preservar la calidad. Los decantadores, equipados con purgadores automáticos, eliminan impurezas depositadas. El aceite final se almacena en la bodega en atmósfera inerte de nitrógeno y a temperaturas óptimas (entre 10 °C y 20 °C).

Este meticuloso proceso garantiza la obtención de un auténtico aceite de oliva virgen extra de calidad excepcional, resultado del cuidado en cada detalle.

Las fincas

LA FINCA COTANILLO
Ubicada en el pintoresco término municipal de La Pueblanueva en Toledo, a escasos kilómetros de Talavera de la Reina y a tan solo una hora de Madrid, se encuentra la Finca Cotanillo (Ctra. de Malpica a la Pueblanueva km 8,5). Este enclave de 220 hectáreas alberga una completa infraestructura que incluye una almazara, embotelladora, centro de visita y laboratorio.

La Finca Cotanillo, bordeada por el río Tajo y a los pies de la imponente Sierra de Gredos, ofrece a los visitantes un espectacular paisaje en plena armonía con la naturaleza. En este entorno, no solo se aprecia el cuidadoso cultivo de los 62,000 olivos de las variedades arbequina, cornicabra y hojiblanca, sino que también brinda la oportunidad de participar en diversas actividades como turismo rural, senderismo, equitación, piragüismo, entre otras, sumergiéndose en un microclima único.

Finca Cotanillo

LA FINCA SAN RAFAEL
Situada en la campiña alta cordobesa, en la carretera de Montilla a Cabra, kilómetro 6,5, se encuentra la impresionante Finca San Rafael. Con una extensión total de 120 hectáreas, esta finca se compone de una plantación de 12,000 olivos, algunos de los cuales cuentan con varios siglos de existencia, y una moderna almazara. Las variadas condiciones del suelo, compuesto por calizas y areniscas, brindan un entorno propicio para el cultivo de aceitunas de las variedades arbequina, hojiblanca, picudo, picual y ocal. La Finca San Rafael, inmersa en la rica tradición olivarera de Montilla, Córdoba, es un testimonio vivo de la longevidad de algunos de sus olivos centenarios.

Toda la información sobre los productos disponibles en la web: https://www.valderrama.es/