En 2015, la calle Zurbano vio abrir un restaurante que rompía esquemas. En un barrio acostumbrado a propuestas internacionales más previsibles, Benares apareció con una promesa distinta: enseñar que la cocina india podía ser alta gastronomía. Una década después celebra su aniversario como referente y con un sello único: ser el único restaurante indio de alta cocina distinguido en las guías Michelin y Repsol de España y Portugal.

Benares toma su nombre de Varanasi, ciudad sagrada al borde del Ganges ,una elección con intención, no solo estética. El objetivo fue desde el inicio traer la historia y las recetas de la India, pero contadas con respeto y un lenguaje actual.
Un proyecto con historia
La aventura nació en Londres en 2003, en el elegante barrio de Mayfair. Su creador, el chef Atul Kochhar, fue pionero: consiguió que por primera vez un restaurante indio alcanzara una estrella Michelin. Su visión no se limitaba a exportar recetas, sino a demostrar que la cocina india podía hablar el mismo idioma que la francesa o la japonesa en clave de alta gastronomía. Madrid fue la siguiente parada. En 2015, Benares aterrizó en Chamberí, adaptando la propuesta a un público nuevo y a un producto de temporada que aquí es inagotable.
Desde entonces, se han visto platos que combinan cigalas gallegas con especias del sur de la India, verduras de la huerta madrileña transformadas en guarniciones aromáticas, o un cordero lechal reinterpretado con toques del Punjab.
Hoy, la historia de Benares se escribe con dos nombres propios. En Londres, la cocina está dirigida por Sameer Taneja, que mantiene la estrella Michelin y ha sabido imprimir una visión refinada y actual. En Madrid, el encargado de llevar el timón es Luis Ojeda, chef con una larga trayectoria que ha sabido equilibrar el respeto a la tradición india con la creatividad que demanda la alta cocina contemporánea.
El equipo de cocina de Benares no entiende el recetario indio como un bloque uniforme. Al contrario: cada menú busca mostrar que en el norte predominan los currys espesos y el pan naan, mientras que en el sur mandan el arroz, el coco y el picante fresco. Esa diversidad, llevada al lenguaje de la alta cocina, convierte la experiencia en un viaje que sorprende al comensal.



La coctelería ha jugado también un papel especial en este camino. Pocos lugares en Madrid ofrecen un gin tonic con cardamomo verde, o un cóctel donde el tamarindo se convierte en protagonista. Un detalle que redondea la experiencia y acerca aún más al espíritu indio, donde las especias no conocen fronteras. Un lugar con vida propia.
Con el tiempo, Benares ha dejado de ser solo un restaurante. Sus salones han visto celebraciones familiares, cenas privadas, maridajes con bodegas nacionales e incluso encuentros culturales. El ambiente es elegante, sí, pero nunca distante. Esa mezcla de formalidad y calidez ha hecho que muchos clientes repitan, hasta el punto de convertirse en parte de la historia del lugar.
Una década cumplida
El gran mérito de Benares Madrid ha sido abrir un camino. Ha demostrado que la cocina india no tiene por qué quedarse en el terreno de lo exótico o lo barato, y que puede convivir en igualdad de condiciones con la alta gastronomía más consolidada. En su primera década, ha conquistado a quienes buscaban nuevas experiencias y a quienes, quizá, nunca habían probado la India más allá de un curry apresurado. Hoy, Benares mira al futuro con el mismo espíritu que lo vio nacer: seguir sorprendiendo, seguir emocionando y seguir recordando que la India también se puede saborear con calma, precisión y elegancia.
Restaurante Benares
Dirección: Calle Zurbano 5, Madrid
Página web: https://benaresmadrid.com/








