Clos Cor Ví cambia. Después de más de veinte años elaborando vino, la bodega valenciana de Luis Corbí presenta cuatro nuevas referencias, abandona algunas de sus marcas anteriores y revisa también la forma de elaborar. No es un nuevo comienzo, hay demasiado camino recorrido para hablar de eso, pero sí una etapa diferente.
La bodega quiere que el viñedo tenga más peso y que cada vino explique con mayor claridad de dónde viene. Moixent y Requena son los dos escenarios elegidos para hacerlo.
A esta nueva etapa se suma además Javier Revert como asesor enológico, uno de los nombres que más ha contribuido en los últimos años a poner el foco sobre el viñedo valenciano, sus variedades históricas y las diferencias entre parcelas.
“Esta evolución no es una ruptura, sino una renovación consciente”, explica Luis Corbí, propietario de Clos Cor Ví. La intención, señala, es conseguir que cada nueva referencia exprese mejor sus suelos, sus variedades y los distintos microclimas con los que trabajan.
De Moixent a las Hoces del Cabriel
La historia de Clos Cor Ví comenzó en 2004. Luis Corbí arrancó entonces un proyecto centrado especialmente en los vinos blancos ecológicos, con cinco hectáreas de viñedo en el valle de los Alforins, en Moixent. Con el tiempo llegó Requena y, con ella, la Bobal.
En el entorno del Parque Natural de las Hoces del Cabriel, Clos Cor Ví encontró un territorio especialmente interesante para trabajar esta variedad. Actualmente la finca suma 77 hectáreas, 22 de ellas plantadas con Bobal, con viñas que en algunos casos alcanzan los 40 y 50 años. De esos dos paisajes salen ahora los cuatro vinos con los que la bodega quiere marcar su nuevo rumbo.

Los blancos, El Ramblar 2025 y Loma de las Carrascas 2025, proceden de Moixent y se encuentran bajo la D.O. Valencia. Los tintos, Pago de los Álamos 2025 y La Viña de los Rosales 2025, nacen en Requena y pertenecen a la D.O. Utiel-Requena.
El Ramblar y Loma de las Carrascas: dos formas de mirar a Moixent
El Ramblar 2025 está elaborado con Verdil, Viognier y Riesling procedentes de los viñedos que Clos Cor Ví tiene en Moixent.
Pasa nueve meses entre acero inoxidable y barricas de tercer uso. La madera, por tanto, no pretende llevarse el protagonismo, sino acompañar a un vino en el que conviven tres variedades que la bodega conoce bien.
Más directa es la propuesta de Loma de las Carrascas 2025. Aquí todo gira alrededor de la Verdil, una variedad autóctona valenciana que durante mucho tiempo quedó en un segundo plano y que algunos productores han comenzado a recuperar con resultados especialmente interesantes.
El vino es 100 % Verdil y procede de la parcela situada a mayor altitud. Su crianza se realiza durante nueve meses en tinajas y barricas de 500 litros. La producción deja claro que estamos ante un vino de pequeña escala: 2.000 botellas.
Precisamente la Verdil encaja bien con la dirección que está tomando Clos Cor Ví. Más que buscar variedades nuevas, la bodega parece interesada ahora en profundizar en lo que ya tiene delante.
La Bobal toma el relevo en Requena
En los tintos cambia el paisaje y cambia también la protagonista.
La Bobal es una de las grandes variedades del interior valenciano y hoy atraviesa uno de sus momentos más interesantes. Los viejos viñedos, su buena acidez y una forma de elaborar cada vez menos marcada por la extracción están permitiendo mostrar una cara bastante más amplia de esta uva.
Clos Cor Ví propone dos lecturas.
Pago de los Álamos 2025 combina Bobal y Garnacha con una pequeña proporción de Macabeo. Las uvas proceden de la finca La Madroñera, junto a las Hoces del Cabriel, y en su crianza intervienen distintos recipientes, entre ellos tinas de madera y tinajas.
La Viña de los Rosales 2025, en cambio, es 100 % Bobal. Para elaborarlo se seleccionan las mejores parcelas de la variedad y la crianza se realiza durante nueve meses en barricas francesas. La bodega busca aquí una Bobal fresca, frutal y con buena acidez, sin renunciar al carácter tánico propio de la uva. Solo se han elaborado 1.500 botellas.
Son dos maneras bastante diferentes de trabajar una misma variedad y, probablemente, una de las partes más interesantes de esta nueva colección.

Javier Revert se incorpora al proyecto
El trabajo de Javier Revert ha estado muy ligado a la recuperación de viñedos, las variedades locales y una interpretación del vino en la que importa tanto la parcela como la técnica de bodega. Una filosofía que encaja con lo que Clos Cor Ví quiere reforzar ahora. Luis Corbí habla de profundizar en el conocimiento de sus viñedos y buscar mayor personalidad en cada elaboración. Revert llega precisamente en ese momento. Más que homogeneizar los cuatro vinos, la intención parece ser la contraria: conseguir que sus diferencias resulten todavía más evidentes.
Los nuevos vinos se presentan en la Fiesta Fin de Vendimia
La puesta de largo tendrá lugar el 3 de octubre, durante la tradicional Fiesta Fin de Vendimia de Clos Cor Ví.
La bodega abrirá sus puertas para una jornada entre viñedos en la que los nuevos vinos compartirán protagonismo con la gastronomía. Habrá música en directo, showcooking de carnes, productos de kilómetro cero y degustación de arroces. Clos Cor Ví facilitará además transporte desde Valencia y Requena para quienes quieran asistir. Será la primera ocasión para probar juntos los cuatro vinos que inauguran esta etapa y comprobar hasta dónde llega ese cambio del que habla Luis Corbí.
Porque después de más de veinte años, Clos Cor Ví no necesita inventarse un nuevo origen. Tiene Moixent, tiene Requena, viñedos viejos de Bobal y una variedad como la Verdil que todavía tiene mucho margen para hacerse escuchar.








