Con la llegada del verano, Madrid vuelve a abrir sus puertas —y su paladar— a uno de los grandes tesoros de la gastronomía china. El Festival del Dim Sum, que celebra ya su tercera edición, convierte a este delicado bocado en el centro de atención de once restaurantes de la capital, que del 27 de junio al 20 de julio ofrecen menús especiales en su honor.
Pero, ¿qué tiene el dim sum que atrapa a chefs, comensales y críticos por igual? Lejos de ser solo una receta, este plato típico del sur de China es todo un ejercicio de precisión culinaria, de sabor condensado en forma mínima. Su traducción literal, “tocar el corazón”, lo dice todo: el dim sum emociona, y no necesita estridencias para hacerlo.
El dim sum: una cultura dentro del plato
En la región de Cantón, donde tiene su origen, el dim sum no se come de cualquier manera. Es parte de una tradición social conocida como yum cha, una especie de brunch ritualizado donde se comparte té caliente y se disfruta sin prisa de pequeños platos que van saliendo de la cocina, casi siempre al vapor.
Aquí, el festival madrileño busca trasladar esa experiencia al público local con una propuesta más contemporánea. Cada restaurante aporta su mirada: desde la fidelidad a las recetas tradicionales hasta la fusión con otras culturas culinarias. Lo que une a todos es el respeto por la técnica, la materia prima y la sutileza.
Cocina de precisión: entre lo artesanal y lo gourmet
Detrás de un buen dim sum hay más de lo que parece. La masa debe ser casi translúcida, el relleno equilibrado, la cocción exacta. No es casual que esta tercera edición cuente con el respaldo de Sankou Asian Food, un obrador con sede en Alcorcón que se ha especializado en este tipo de elaboraciones, combinando métodos artesanales con tecnología puntera.
Sankou trabaja con recetas chinas tradicionales, pero cuida cada detalle con un nivel de exigencia que lo ha llevado a convertirse en proveedor de algunos de los mejores restaurantes asiáticos de España y otros países europeos. En el festival, su producto será una de las piezas clave para garantizar la autenticidad de la experiencia.
Once espacios, once formas de saborear el dim sum
La selección de locales participantes ofrece una panorámica diversa de la cocina asiática en Madrid y alrededores. Participan:
- Baoyilong (Núñez de Balboa, 64), con su propuesta elegante y moderna.
- Cocina Lú (Boadilla del Monte), donde la chef Lucía Liu reinterpreta el recetario cantonés con personalidad propia.
- Dim Sum Market (Paseo del General Martínez Campos, 40), especializado en estos bocados como propuesta central.
- El Buda Feliz 1974 (Tudescos, 5), uno de los restaurantes chinos con más historia de la ciudad, renovado con una carta fresca y colorista.
- Genko (Velázquez, 47), que apuesta por una cocina de fusión de corte minimalista.
- Hangy BBQ (San Bernardo, 76), donde se combina el dim sum con el fuego coreano.
- Kököchin (Aravaca), un espacio elegante con inspiración en la Ruta de la Seda.
- Kzen (O’Donnell, 17), donde Asia se expresa con creatividad y cuidado por el detalle.
- La Burbujería (calle del Barco, 7), conocida por sus maridajes con espumosos y su enfoque rompedor.
- Le Chinois (María de Molina, 6), el más exclusivo del grupo, con un menú de 70 euros que convierte el dim sum en alta cocina.
- Sisapo (Trafalgar, 14), en Chamberí, que lo presenta como parte de una experiencia gastronómica global con platos sofisticados y estéticos.
Los menús, con precios que van desde los 22,50€ hasta los 70€, permiten al público recorrer distintas interpretaciones de este bocado milenario, desde los más clásicos hasta los más arriesgados.





El maridaje perfecto: tradición líquida
Como en ediciones anteriores, la cerveza Tsingtao vuelve a ser el patrocinador principal del festival. Esta lager china, suave y ligeramente amarga, es una opción clásica para acompañar el dim sum en su país de origen. Su historia, curiosamente, también es un ejemplo de fusión: fue fundada en 1903 en la ciudad de Qingdao por colonos alemanes, y hoy es la cerveza más exportada de China.
Tsingtao funciona como contrapunto refrescante al sabor intenso y delicado del dim sum, sin ocultarlo ni competir con él. En ese sentido, más que un maridaje, es una prolongación de su espíritu.
Un festival con alma
El Festival del Dim Sum no es un simple evento gastronómico. Es una forma de acercarse a una cultura a través de lo que mejor sabe hacer: cocinar. Cada bocado es una historia, una técnica, una memoria. Y aunque el dim sum haya nacido en los salones de té del sur de China, hoy encuentra en Madrid un nuevo escenario donde seguir evolucionando.








