Comer al aire libre es mucho más que una costumbre estacional: es un ritual que combina disfrute, relax y gastronomía. Cada 18 de junio se celebra el Día Mundial del Picnic, una fecha ideal para reivindicar esos pequeños placeres que nos conectan con la tierra, el buen tiempo y la compañía.
Lejos quedó la imagen del picnic improvisado con bocadillos y latas. Hoy, esta práctica gana adeptos que buscan experiencias más cuidadas, con productos de calidad y entornos que invitan a desconectar. Ya sea en un parque urbano, en la playa o a la sombra de un encinar, el picnic moderno apuesta por el sabor auténtico sin renunciar a la comodidad.
Una de las propuestas más originales para esta temporada es el pack Picnic by Montellano, de la histórica firma salmantina Ibéricos Montellano, especializada en productos de bellota. Este lote incluye una selección de embutidos ibéricos 50% raza ibérica ya loncheados: jamón «El Elegido», lomo, chorizo y salchichón, todos listos para abrir y servir. Para facilitar el disfrute, incorpora además una pequeña tabla de corte y una caja ilustrada por la artista Inés Pérez, en la que el verde de la dehesa salmantina cobra protagonismo.
“Nuestros cerdos se alimentan de bellotas durante más tiempo del que exige la norma, lo que se traduce en una calidad superior”, explica Carmen Hernández, directora de calidad de la marca.
Arte en la dehesa: la firma de Inés Pérez
El diseño exterior del pack ha sido creado por la joven ilustradora Inés Pérez, una artista emergente que destaca por su uso expresivo del color y sus composiciones con sensibilidad naturalista. La caja del Picnic by Montellano evoca la dehesa salmantina con tonos verdes, trazos orgánicos y una estética actual que conecta con la idea de sostenibilidad, frescura y tradición reinventada. Su estilo, fresco y amable, aporta un toque contemporáneo al producto sin desvirtuar su esencia artesanal.
Pérez, formada en diseño gráfico e ilustración, representa a una nueva generación de artistas que entienden la ilustración como una herramienta de comunicación emocional y cultural. Su participación refuerza la conexión entre gastronomía, territorio y arte, convirtiendo este pack no solo en un placer para el paladar, sino también para la vista.








