Se trata de doce Denominaciones de Origen Protegidas (DOP) y cuatro Indicaciones Geográficas Protegidas (IGP) que dibujan el riquísimo patrimonio gastronómico de Cáceres y Badajoz, las dos provincias más extensas y dos de las menos pobladas de España.
El más veterano de estos sellos de calidad es la DOP Dehesa de Extremadura, que ampara los jamones y las paletas procedentes de los cerdos ibéricos de la Dehesa extremeña, un ecosistema único en el mundo, donde la naturaleza y el hombre se dan la mano para elaborar uno de los productos más reconocidos del planeta.

Y es precisamente en este ecosistema (basta indicar que la superficie adehesada extremeña ocupa 1,8 millones de hectáreas, lo que equivale al 43% del territorio de la comunidad autónoma) en el que se crían en extensivo los animales que darán lugar a dos estupendas carnes avaladas con el marchamo de Indicación Geográfica Protegida, la Ternera de Extremadura y la Vaca de Extremadura.
A ellas se les suma la IGP Cordero de Extremadura, popularmente conocido por la marca comercial Corderex, que ampara corderos de la raza merina producidos y sacrificados en Extremadura; y el Cabrito de Extremadura, que aglutina al Cabrito y el Cabrito Lechal criado y sacrificado en la región.
Quesos y aceites
Más allá del jamón y las carnes, Extremadura ofrece miel, vino, especias, frutas, aceites y quesos con nombre propio, como la famosísima Torta del Casar DOP, elaborada con leche cruda de oveja y cuajo vegetal extraído de cardo silvestre; el Queso de la Serena DOP, el único de España producido únicamente con leche cruda de oveja merina; el Queso Ibores DOP, procedente de cabras autóctonas de las razas Verata, Serrana y Retinta; o el Queso de Acehúche, la última DOP de queso extremeño registrada, pese a que existen referencias históricas de su producción desde 1791.


El aceite de oliva juega un papel muy importante en el plantel de Alimentos de Extremadura. No podía ser de otro modo, ya que el olivar es el cultivo de mayor superficie agrícola en la región, con 287.207 hectáreas, según el Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura (CICYTEX).
De estas hectáreas surgen los frutos que certifica la DOP Aceite de Monterrubio, cuya zona de producción, elaboración y envasado se encuentra al este de la provincia de Badajoz; la DOP Gata-Hurdes, cuyos aceites se elaboran al 100% con manzanilla cacereña al norte de la provincia de Cáceres; y por último la DOP Aceite Villuercas Ibores Jara, emplazada en el Geoparque Mundial de la UNESCO Ibores Jara, un macizo montañoso de 2.544 km2 de superficie.
Singularidad extremeña
Además de quesos y aceites, posiblemente dos de los alimentos más claramente reconocibles en el imaginario colectivo cuando hablamos de Extremadura sean la Cereza de Jerte DOP y el Pimentón de la Vera DOP. Las cerezas y picotas del Jerte, actualmente en plena temporada, se producen en un paraje único, en el Valle del Jerte y parte de los valles vecinos de La Vera y del Ambroz, zonas de reconocido prestigio turístico.
Por su parte, la Denominación de Origen Pimentón de la Vera ampara un proceso ancestral de elaboración en el que es el propio agricultor quien seca los frutos al humo en los secaderos de su explotación, lo que le otorga un color y un sabor característico y distinto a otros pimentones que se pueden encontrar en el mercado.
A la Cereza del Jerte y al Pimentón de la Vera se les une la Miel Villuercas-Ibores DOP, una Denominación de Origen que pone en valor el trabajo de los apicultores de los 27 municipios que conforman la comarca de Villuercas-Ibores. Se trata de colmenas que no realizan la trashumancia, por lo que la miel que producen sus abejas es fiel reflejo del paisaje de esta zona extremeña.
Por último, y no menos importante, hay que destacar la labor del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Guadiana, que ampara a las seis subzonas vitivinícolas extremeñas: Cañamero y Montánchez en Cáceres y Tierra de Barros, Matanegra, Ribera Alta y Ribera Baja en Badajoz.
Se trata de vinos que riegan como ninguno al resto de Alimentos de Extremadura, que quisieron presentarse un año más en Madrid en un evento que aglutinó a un centenar de profesionales de la prensa, la distribución y la hostelería. Un evento que, según Adriana Gragera, responsable de Internacionalización y Comercialización de Extremadura Avante, “no sólo sirven para que los invitados puedan saborear y conocer los productos certificados bajo los sellos de las DOPs e IGPs, sino para descubrir una cultura y una pasión que son las que nos unen como región”.








