Pequeños, delicados y pensados casi para desaparecer en un solo bocado. Así son los dim sum, una de las elaboraciones más conocidas de la cocina china y también una de las que mejor refleja la importancia que esta cultura concede al momento de compartir la mesa.
Su historia comenzó lejos de los grandes restaurantes. Durante años formaron parte de la tradición cantonesa del té, donde estas pequeñas piezas se servían como acompañamiento y poco a poco fueron ganando protagonismo propio. Lo que nació como un gesto sencillo terminó convirtiéndose en una especialidad reconocida en medio mundo.
Ahora es Madrid quien vuelve a poner el foco en este universo gastronómico con la cuarta edición del Festival del Dim Sum, que se celebra hasta el 26 de julio y reúne a diez restaurantes con una misma idea: demostrar que detrás de estas pequeñas elaboraciones hay mucha más técnica y creatividad de lo que parece.
Porque hablar de dim sum no es hablar únicamente de masas rellenas cocinadas al vapor. Cada pieza tiene su propia personalidad: cambia la masa, el relleno, la forma de cerrarla, la cocción e incluso la manera de comerla. Una cocina de precisión en formato pequeño donde la tradición china sigue encontrando nuevas formas de expresarse.

En esta cuarta edición participan Bichopalo, Cocina Lú, Dim Sum Market, El Buda Feliz 1974, El Bund, Hi Dami, Le Chinois, Tasty Bowl, Tripea y Zhen, restaurantes que durante estas semanas han preparado menús especiales creados alrededor del dim sum.
El recorrido permite probar desde algunas de las elaboraciones más reconocidas de la cocina asiática hasta versiones donde los chefs juegan con otros sabores y referencias gastronómicas.
Entre las propuestas aparecen clásicos como el Xiaolongbao shanghainés de cerdo ibérico, el Hakao de langostinos, los Shaomei cantoneses o los Shumai, junto a interpretaciones más personales como el dim sum de pato con trufa, el Jiaozi de ternera y foie, el Bao al vapor relleno de lomo saltado con crema de rocoto y huevo de codorniz, el Dumpling de pollo en pepitoria de shiso o el Jiaozi de rabo de toro.
Una demostración de cómo una elaboración tradicional puede seguir evolucionando, viajar entre culturas y adaptarse a nuevas cocinas sin perder aquello que la hizo especial.
Diez restaurantes para descubrir el universo del dim sum
Cada establecimiento participante ha creado un menú exclusivo para el festival, con propuestas que van desde los 20,80 hasta los 70 euros.
Bichopalo
C/ Cristóbal Bordiú, 39 (Madrid)
Con una cocina marcada por los viajes y la mezcla de culturas, presenta su propia visión de este pequeño bocado asiático.
Menú: 50 €
Cocina Lú
C/ Isabel de Farnesio, 27 (Boadilla del Monte)
Una propuesta donde la cocina china se encuentra con una mirada gastronómica contemporánea.
Menú: 33 €
Dim Sum Market
P.º del General Martínez Campos, 40 (Madrid)
Un espacio dedicado a acercar la tradición del dim sum al público madrileño.
Menú: 25 €
El Buda Feliz 1974
C/ Tudescos, 5 (Madrid)
Un clásico de la gastronomía china en la capital que continúa mostrando la evolución de esta cocina.
Menú: 29,80 €
El Bund
C/ Arturo Baldasano, 22 (Madrid)
Una cocina basada en recetas tradicionales chinas con especial atención al producto y a la técnica.
Menú: 30 €
Hi Dami
C/ Caballero de Gracia, 12 (Madrid)
Participa con diferentes elaboraciones que reflejan la diversidad de la cocina asiática actual.
Menú: 25,80 €
Le Chinois
C/ María de Molina, 6 (Madrid)
Lleva el dim sum hacia un concepto más sofisticado dentro de la alta cocina china.
Menú: 70 €
Tasty Bowl
C/ Arganzuela, 25 (Madrid)
Una de las propuestas más accesibles para acercarse a este festival y descubrir nuevos sabores.
Menú: 20,80 €
Tripea
C/ Vallehermoso, 36 – Mercado de Vallehermoso (Madrid)
Conocido por su cocina viajera, interpreta el dim sum desde una mirada libre, creativa y multicultural.
Menú: 60 €
Zhen
P.º de la Castellana, 179 (Madrid)
Una propuesta donde la cocina china tradicional se une con una puesta en escena elegante y actual.
Menú: 68 €
Durante tres semanas, Madrid vuelve a mirar hacia Oriente para celebrar uno de esos platos que demuestran que la gastronomía no entiende de tamaños. A veces, una pequeña pieza de masa rellena puede esconder una historia, una técnica y una cultura entera.
Porque el dim sum nació para acompañar una conversación alrededor del té, pero hoy se ha convertido en una pequeña forma de viajar sin levantarse de la mesa.
China también se sirve en la copa
Además de los menús creados por los restaurantes participantes, el festival cuenta este año con el apoyo de Cerveza Tsingtao y MiBee.
La presencia de Tsingtao tiene mucho sentido en una cita dedicada al dim sum. Su historia comenzó en 1903 en Qingdao, una ciudad china situada frente al mar Amarillo donde la influencia alemana dejó también su huella cervecera. Más de un siglo después, esta cerveza se ha convertido en una de las más reconocidas del país y en una compañera habitual de muchos platos asiáticos. No es casualidad. Su estilo ligero, poco pesado y refrescante encaja bien con una cocina donde aparecen sabores dulces, salados, picantes y ácidos en una misma comida.
La otra parte de esta edición llega de la mano de MiBee, un proyecto nacido en España que trabaja con la comunidad china y asiática a través de diferentes servicios digitales para usuarios, comercios y restaurantes.
Y quizá esa sea una de las cosas más interesantes del dim sum: que un plato nacido hace siglos en torno al té siga encontrando nuevos lugares donde crecer. Durante estos días, Madrid reúne pequeñas versiones de esa historia en diez restaurantes diferentes.






