Febrero es conocido como el mes del amor y la amistad y para celebrarlo, los restaurantes de Madrid se preparan para ofrecer planes gastro especiales que deleitarán a las parejas y amantes de la buena comida.

Aquí te presentamos algunas opciones que seguramente te encantarán y espero que se ajusten a tus gustos y preferencias.

La Leñera

La Leñera, la propuesta de Grupo Oter que abría sus puertas en 1998 se ha convertido en un verdadero referente de la gastronomía asturiana en Madrid. Destacando por su especialización en pescados y carnes a la brasa es un lugar acogedor y tradicional donde se mezcla lo rústico con la modernidad.

Debe su nombre a la imponente parrilla de carbón de encina que queda a los ojos del cliente cuando atraviesa las puertas del restaurante. Ahora, en su local original en la calle de Hernani, número 60, La Leñera renueva su estética e interiorismo, apostando por un diseño más sofisticado y diáfano, pero consiguiendo mantener su esencia cálida, íntima y familiar.

En esta puesta a punto, obra del arquitecto Sergio Cosme Antón Rubio del estudio Manzadia Arquitectura, el mimo por el detalle, la decoración rústica y los tonos tierra y blancos rotos están muy presentes. Con un ambiente pastoril y muy acogedor, cada uno de los espacios que componen este restaurante de dos plantas y capacidad para hasta 170 comensales, evocan a los acogedores pueblos del norte. Además, se trata de un espacio muy versátil, que se adapta a los diferentes momentos de consumo gracias a su zona de barra, donde se ofrecen raciones generosas perfectas para reuniones más informales; el comedor principal, desde donde se divisa la parrilla y parte de la bodega; su segundo comedor situado en la planta baja , cuyas paredes cuentan con pinturas de paisajes y caseríos, y se utiliza para reservados, comidas de negocios o celebraciones más íntimas; y su terraza climatizada, perfecta para disfrutar cómodamente de una comida o cena al aire libre.

En esta nueva etapa, la propuesta gastronómica de La Leñera sigue apostando por las elaboraciones a la parrilla y por el recetario tradicional asturiano. El restaurante cuenta con una carta variada que ofrece una amplia selección de pescados, carnes a la brasa y unos ricos arroces utilizando productos frescos de la más alta calidad. El cuidado en cada detalle y la pasión por la gastronomía se refleja en cada plato que sale de la cocina de La Leñera.

 Entre su selección de carnes, destacan el Tomahawk Steak de carne roja a la parrilla; el chuletón de carne roja al carbón; el lomo de vaca madura a la parrilla o la hamburguesa ‘Astur’ – única en Madrid –, entre otras. Para los amantes del pescado, son imprescindibles los pescados al carbón de encina y su bilbaína suave, como el lomo de merluza de pincho; el rape de tripa negra o el rodaballo. Además, La Leñera cuenta con otros platos que no se deben perder de vista, como sus tortillas “con los mejores huevos camperos”, ensaladas y verduras de temporada o guisos tradicionales, como las fabes con oreja o almejas, el estofado de buey y los callos, sin olvidar las recomendaciones que la casa propone cada día fuera de carta.

En La Leñera, los vinos también son parte de la esencia del restaurante. Tanto, que la bodega está expuesta en el salón principal y cuenta con una amplia variedad de vinos tintos, blancos y rosados, con referencias procedentes de Asturias, como La Media Vuelta (D.O Cangas) o Castro de Limes (Vinos de España, Asturias).

Para el equipo de La Leñera, el cariño en la cocina y el uso de materias primas de excelente calidad en cada elaboración seguirán presentes en esta nueva etapa. Así, creado con el objetivo de compartir la pasión por la buena mesa, este restaurante de Grupo Oter seguirá siendo un lugar de encuentro para los amantes de la cocina asturiana, todo un templo gastronómico en el que se rinde culto a los sabores tradicionales de Asturias y se celebra la excelencia culinaria de la región.

Dirección: C/ de Hernani, 60. 28020 Madrid

Ticket medio: 50€-60€/ pax

Tragabuches Madrid

Tras enamorar a la ciudad que le vio nacer con una propuesta protagonizada por el producto autóctono y los auténticos sabores andaluces, Dani García lleva ahora Tragabuches al corazón de Madrid. Así, este nuevo restaurante acaba de abrir sus puertas en la calle de José Ortega y Gasset número 40, en el céntrico barrio de Salamanca.

Corría el verano de 1998 cuando nacía Tragabuches en Ronda, que contaría con un joven Dani García de tan solo 22 años al frente de sus fogones. No se trataba de un restaurante vanguardista y multipremiado, sino el primero de kilómetro cero, con Andalucía como protagonista indiscutible de su propuesta.

Veinticinco años después, Tragabuches abrió sus puertas en Marbella, la ciudad natal del chef. Así, la pura cocina andaluza, la cultura y el producto llegaba a las orillas del mar convirtiéndose en un refugio para disfrutar de nuevo en familia de los sabores de Andalucía.De la mano de Tragabuches llegaron por primera vez en la historia de Grupo Dani García los desayunos, una experiencia excepcional con platos innovadores y otros más tradicionales, pero siempre con sabores auténticos que estimulan los sentidos desde primera hora de la mañana. Hoy, bajo esa misma esencia, el chef marbellí ha recuperado y actualizado ese primer restaurante que le abrió paso en el universo culinario y que ahora lleva a la capital.

De esta manera, Dani García vuelve a cocinar aquí su tierra, mostrando su cultura y productos, con una materia prima que se identifica completamente con el territorio andaluz, pero que también presta especial atención al producto madrileño. En la carta no faltan platos de cuchara y recetas de toda la vida, pero llevadas al momento actual, todo ello bajo el sello Dani García como garantía de la más alta calidad.

Con una capacidad para 180 personas, el espacio cuenta con tres plantas y tres zonas bien diferenciadas: la barra, el salón y cuatro reservados,disponibles en cualquier horario del local, siendo una cocina non-stop.

En cuanto al salón, su carta incluye una amplia variedad de opciones que constituyen una combinación de platos nuevos y otros que se recuperan, reinventados, del Tragabuches original. Entre ellos, se encuentran platos fríos como el salpicón de mariscos o las milhojas de foie y queso de cabra de Ronda con manzana verde caramelizada (1998) y otros calientes como el rabo de toro guisado y desmigado envuelto en ravioli (1998). Tampoco faltan bocados clásicos a base de huevos camperos, como la tortilla de patatas tradicional o la de zurrapa, y una selección de guisos andaluces como el arroz meloso de morcilla de Ronda y navajas (1999).

Otras secciones relevantes en la carta de Tragabuches son la boutique de pescados y carnes de Andalucía a la parrilla, con una selección de la mejor pesca del día traída desde el Mediterráneo y el Atlántico andaluz, y también de las mejores piezas de chivo malagueño asado y carne en su punto óptimo de maduración.

Con un modelo de cocina non-stop, el restaurante dará comienzo a su actividad desde por la mañana ofreciendo desayunos y su cocina permanecerá abierta hasta el final del día con la cena. Su carta de desayunos incluye una amplia variedad de pitufos y molletes como el de zurrapa de lomo blanca, distintos tipos de huevos, entre ellos, benedictinos con carne mechá, y especialidades como el sándwich mixto con mantequilla francesa. Tras el desayuno, la barra y su carta tomarán protagonismo hasta la apertura del salón, cerca del mediodía, y también permanecerá abierta durante la tarde hasta la reapertura del restaurante de cara al servicio de cena, de modo que hay opciones para cada momento del día.

La propuesta culinaria de Tragabuches se complementa con una carta líquida de excepción y es que su bodega viene definida por muy buenos productores, excelentes añadas, una gran variedad geográfica y una importante selección de Champagne y Borgoña. Del mismo modo, no pasa desapercibido su particular guiño a los vinos andaluces, tanto Blancos Tranquilos como Jerez. Con aproximadamente unas 600 referencias, se trata de una bodega para disfrutar entre botellas únicas y buena compañía.

Dani García vuelve así al origen de todo, con una propuesta gastronómica que sabe a su tierra y está centrada en el producto. En definitiva, un lugar pensado para disfrutar en familia o con amigos y vivir una experiencia única en un entorno diferencial.

De este modo, con su llegada a la capital, Tragabuches se une al conjunto de restaurantes y espacios que el Grupo Dani García dispone en Madrid, entre los que se encuentran BiBo, El Coleccionista, Lobito de Mar (Barrio de Salamanca y La Finca), Dani Brasserie en el Hotel Four Seasons Madrid, Leña y Smoked Room. 

Dirección: C/ José Ortega y Gasset, 40, 28006 Madrid

 Ticket medio: 55 €

Solidere

Exotismo, aromas y sabores que nos adentran en las bulliciosas callejuelas de El Líbano, toman forma en Solidere. Un precioso restaurante que abrió sus puertas hace ya una década, en el madrileño barrio de Chamartín, para deleitarnos con una seductora propuesta gastronómica que se disfruta plenamente en un  local, donde los detalles son los grandes protagonistas.

 Su creador, el encantador empresario Basem Alawartany, animado por el éxito de su primer restaurante, se ha lanzado recientemente a la aventura de abrir una nueva sucursal de Solidere en el centro de Madrid, concretamente en el número trece de la calle Libertad, en pleno corazón de Chueca. Un nuevo proyecto que nos adentra en la esencia de la genuina cocina libanesa y que nos embriaga con maravillosos matices, sabores y aromas que nos regalan un inolvidable viaje sensorial plagado de magia y exotismo.

Ambos restaurantes comparten la misma carta, que nos adentra en el espíritu cosmopolita de Beirut a través de apetecibles recetas que parten siempre de las mejores materias primas, que elaboran con sumo cariño para estar siempre a la altura de los paladares más sibaritas. Vanguardia y tradición confluyen en los platos de Solidere, perfilando un original concepto que le ha convertido en el que es muy posiblemente, el mejor restaurante libanés de España.

Entre sus platos más icónicos no pueden faltar sus llamativos entrantes como por ejemplo, el Muhamara (una riquísima crema de pimientos rojos crudos, nueces, aceite de oliva y zumo de granada), Mutabal (una deliciosa crema de berenjena asada y ahumada al carbón, yogur, toque de salsa de sésamo y granada), Hummus (la famosa crema de garbanzos y salsa de sésamo) o la saludable ensalada Fatuch (con tomate, rábano, lechuga, pan tostado y hierba aromática sumak).

También merece la pena destacar el típico Falafel (croquetas vegetales a base de garbanzos y verduras) y el Farruj (pollo marinado deshuesado al carbón). Entre los postres de Solidere merece la pena probar el Otmaliye (masa filo tostada crema libanesa, toque de agua de Azahar, almibar y pistacho) que compartió protagonismo con las Atayef (tortillitas con queso y pistacho) y sus características Baklavas que acompañamos con un digestivo té moruno.

Solidere, un inolvidable viaje al Líbano a través del paladar, que nos permite comernos Beirut a bocados sin necesidad de viajar. Una inolvidable aventura gastronómica diferente, única y original, que nos adentra en el mágico universo de Solidere.

Dirección: Calle de la Libertad, 13, 28004 Madrid

Teléfono: 915 77 29 98

Web: https://restaurantesolidere.com/

Ticket Medio: 30€