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Vintae: el cuento con más terruño

Nada que suene a cuadrilla puede sonar mal. Denota momentos disfrutones, brindis por doquier y mucho - mucho vino para esos momentos repletos de deseos varios. He aquí la filosofía vinícola más “it”, el universo Vintae.

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Viñedos en Uncastillo (provincia de Zaragoza)
Viñedos en Uncastillo (provincia de Zaragoza)

El hashtag ya es viral: #CuadrillaVintae. Y no es para menos, porque cada envío está lleno de magia, de color, de calor, de esos vinitos queabrigan el alma, de rollo.

Y en el fondo, como ellos mismos se presentan, Vintae es una nueva forma de vivir el vino. Antes de conocerlos y, sobre todo, de probarlos, nos los imaginábamos en un solo escenario, pero es que tras meter la mano en el sombrero,resulta que son muchos. Vintae está presente en 14 denominaciones de origen españolas.

Se definen como un equipo de más de cien locos que se divierte, vive y sueña creando vinos en cada uno de dichos terroirs. El objetivo, la ansiada democratización del mundo del vino para todos aquellos que, como en nuestro caso, abrir una botella se convierte en todo un festival. Vino para todos y todos para el vino.

Pensar en Vintae es hablar de vinos arriesgados, de proyectos con personalidad, como la de cada región. Ellos, como dicen en cada uno de sus packagings mágicos, honran el vino, como lo hace cada tierra. “Nos gusta respetar la tradición de cada destino y confiar en los viticultores de cada lugar”. Y así cuentan cada vino, como si fuera un cuento. Bien sea Indiana Acha a través de su garnacha. “Y los vendimiadores cayeron exhaustos tras la recolección del último cunacho, y aquel elixir se perdió para siempre”. Forma parte de su saga Proyecto Garnachas, con Raúl Acha en el papel de Harrison Ford (también director técnico de Vintae). “Nuestro director técnico cambió el látigo por el corquete y se recorrió todo el valle del Ebro en busca de pequeños viñedos viejos esperando ser redescubiertos para ofrecernos vinos únicos”.

Viñedos en Uncastillo dentro del Proyecto Garnachas

Lo que le atrajo a Raúl fueron esas leyendas que hablaban de una garnacha excepcional a los pies de un torreón medieval del siglo XI, una aventura que lo llevó hasta un pequeño pueblo en el norte de la provincia de Zaragoza, Uncastillo. Allí, entre bosques de robles y encinas, encontró un vino lleno de frescura y de taninos amables, la máxima expresión de la Garnacha atlántica de Aragón. Se llama La Garnacha Perdida, es añada 2019 y es todo un monovarietal que ha pasado doce meses en barrica de roble francés, la mitad nueva y la mitad de un segundo uso. Su ficha de cata habla de un color cereza picota granate, muy viva, como vivo está el proyecto rescatado por Raúl, que siempre se negó a arrancar las cepas de una garnacha cada vez más demandada, a pesar de su complicada viticultura. El viñedo se encuentra a 800 metros de altitud y fue plantado en 1999, rodeado de bosque mediterráneo. Si a esto se añade que se trata de una viña ecológica, con manto vegetal, nunca tratada con productos químicos, de bajo rendimiento y cuya vendimia es manual, la fiesta está montada. El brindis narra un camino con aromas a violetas y rosas, cuya frescura viene de la fruta negra que armoniza a la perfección con la piel de naranja y la pimienta. Redondo y fresco, untuoso y persistente.

Garnacha Perdida del Pirineo dentro del Proyecto Garnachas

De Zaragoza nos vamos hasta el corazón de La Rioja, con la familia López de Haro. Al amparo de la D.O. Ca. Rioja, este verano llegaba a la puerta de nuestra casa su rosé 2021 con la Pantera Rosa como embajadora de San Vicente de la Sonsierra. “Se trata de nuestro vino más veraniego dentro de la colección Hacienda López de Haro. Entra igual de bien en la piscina que en la montaña, en la terracita con los amigos o en casita al fresco, en el aperitivo o para acompañar con la cena. Tan refrescante como goloso, perfecto para disfrutarlo a cualquier hora del día”, cuentan en Vintae.

El rosé de Hacienda López de Haro proviene de una selección de viñedos viejos, también de baja producción, de la zona Alto Najerilla, que está en pleno apogeo vinícola, con algunos de los mejores viñedos viejos de Garnacha Tinta y Viura de toda la D.O y una de las zonas de mayor altitud de La Rioja. “Un rosado con alma de clarete, muy armonioso y envolvente”. De color salmón muy pálido, notas florales y cítricas y un fondo de piel de naranja. El verano eterno.

Rosé de Hacienda López de Haro

En paralelo, para esos días de frío que no terminan de llegar y embriagado de ese diálogo con el espejo del cuento de Blancanieves, Vintae presenta Hacienda López de Haro Crianza. “Una añada emocionante la de 2019, porque supone la consolidación de un estilo de vino que hemos ido depurando en las últimas añadas y porque la etiqueta evoluciona también con una revisión que nos ayuda a transmitir de forma más certera los valores de Hacienda López de Haro”, explica Richi Arambarri, director general de la bodega. Carácter sonserrano, como reza el leitmotiv de este vino, con notas a frutos rojos y negros, toques de regaliz y cierto recuerdo de la madera. Por algo dicen en Vintae que es su vino más emblemático dentro de la bodega riojana. Un crianza al que han puesto un poquito más guapo, con la etiqueta más hermosa del reino. Dixit.

Hacienda López de Haro Crianza

Cruzamos a Navarra. A la zona del pantano de Alloz, donde al parecer, pillaron in fraganti a la que dicen que es una de las Miss Navarra vinícolas más desinhibidas. Se llama Le Naturel y es una Garnacha llena de atributos, como dice su bandana, perteneciente a Aroa Bodegas. Dos Garnachas bien navarras, en blanca y en tinta. Ecológicas y naturales, sin sulfitos, donde la intervención es mínima. “Seguimos la filosofía del proyecto de máximo respeto por la uva y el viñedo”, prosiguen en Vintae. Un vino DO Navarra, y vegano, perteneciente a la añada 2021. La hermana tinta es un vino de maceración corta producido en la zona límite septentrional de las sierras de Urbasa y Andía, en suelos arcillo calcáreos frescos. Vinos a partir de métodos ancestrales, con la biodinámica por bandera, ligados de raíz y corazón a una de las subzonas con más personalidad de Navarra: el Valle de Yerri. Ojo, porque en Aroa Bodegas presumen de ser una de las pocas a nivel nacional en contar con el sello Wineries for Climate Protection que otorga la Federación Española del Vino. Casi nada.

Le Naturel tinto (Aroa Bodegas)

También sin salir de esta bodega encontramos una super novedad que sale ahora, a inicios del otoño. Nace de una sola parcela y con él han comenzado un proyecto de recuperación de viñedo antiguo en Navarra, “un patrimonio escasísimo que queremos trabajar por mantener”, cuenta Raquel Viejo desde Vintae. Se llama Le Naturel Lakar, es añada 2020 y es una de esas joyas procedente de los viñedos más longevos del Valle de Yerri. “Se trata de un tinto de Garnacha centenaria, también elaborado de forma artesanal y sin apenas intervención en viña y bodega. Viene de una parcela recuperada del abandono de apenas 0.8 hectáreas, plantada en 1920 de alta densidad, donde la Garnacha convive con otras variedades tradicionales, costumbre habitual en los viñedos viejos”. En 2020, Vintae adquirió esta joya terruñícola que cuidan con mimo y detalle, al albor de la agricultura tradicional que ahora está en primera línea del sector. Personalidad silvestre, frutas rojas, bayas y una finura en boca que solo los viñedos viejos pueden proporcionar. “Perder un territorio así sería una lástima y por eso nos hemos volcado en recuperarlo y elaborar con él un vino a la altura de este paisaje”, explica el CEO de Vintae, Richi Arambarri.

Le Naturel Lakar (Aroa Bodegas)

Quedan dos hermanos más en esta familia – cuadrilla Vintae, ya cada uno que la sienta como quiera. Está Matsu, un vino que ha pasado por nada menos que tres generaciones de enólogos a lo largo de cien años. Proveniente de cepas centenarias de la DO Toro, se trata de un vino lento, hecho sin prisa, respetando los ciclos de la naturaleza. Cuatro gamas dentro de este vino que parte de esa tradición, pero beben del rollo del lenguaje millenial, donde la intervención en viñedo y bodega, como ya es habitual en los vinos amparados por Vintae, también ha sido mínima. Es la Tinta de Toro en estado puro a través de cuatro gamas: La Jefa, El Pícaro, El Recio y El Viejo. Intensidad y elegancia, tenga la edad que tenga.

Matsu La Jefa (uva blanca dentro de la D.O. Toro)

Y está Bardos, vinazo entre vinazos dentro de la D.O. Ribera del Duero y D.O Rueda, cuyas cepas (dos planicies) se encuentran a casi mil metros de altitud, en los páramos de Burgos y Soria. Zona ruda dentro de Ribera, en una colección de vinos en honor a todos los hombres y mujeres que han dedicado su vida al viñedo en condiciones extremas. Donde el frío hiela los huesos y el viento y el Sol curten la piel, reza su claim. De aquellos veranos extremadamente secos y de inviernos largos y severos nace Bardos en sus diferentes gamas. Taninos suaves, elegantes y frescos que en cada trago transmiten la filosofía de aquellos bardos, que, en la Europa ancestral, transmitían de forma oral esas historias de los pueblos y gentes encargados de producir la misma felicidad para nuestros futuros tragos.

Bardos Suprema (D.O. Ribera del Duero)